El agua envenenada.
José Eduardo Lizárraga Osuna.
La política en México se ha desarrollado paralelamente con la violencia, desde el nacimiento del país hasta la actualidad el poder político ha utilizado recurrentemente la coerción para conseguir o mantener el poder.
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| El agua envenenada de Fernando Benítez. |
La historia que es narrada desde la perspectiva del cura del pueblo, hace un análisis de los vacíos de poder generados por las malas estructuras gubernamentales, que terminan siendo aprovechados por los más fuertes, los que fácilmente pueden someter a los débiles. Es una situación que a pesar de haber sucedido hace más de cincuenta años es palpable en la actualidad.
Tajimaroa es el nombre del pueblo en el que se desenvuelve la historia. El cura del poblado poco a poco se va dando cuenta de cómo funciona el gobierno en el pueblo, de la manera en que el dinero, las influencias y la violencia crean poder. Un poder que es utilizado a capricho del cacique, pero como el mismo decía: La política es un juego complicado, se toleran crímenes, pero de ningún modo errores.
Y el poder y la política son un juego mortal, así que al primer error de Ulises Roca, el cacique, es asesinado por el pueblo siendo todo lo suyo destruido en la rebelión.
Benítez utilizando una narrativa lineal, hizo una denuncia de los abusos de poder; abusos que aún en la actualidad se siguen cometiendo, y mientras la política no sea debidamente vigilada estaremos condenados a seguirlos sufriendo.







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