Necesidad de expresión en las
elecciones.
José Eduardo Lizárraga Osuna
Es el día de las votaciones y todo
está listo. El aparato organizador, los partidos políticos participantes, los
instrumentos necesarios; no hace falta nada. La preocupación llega cuando los
votantes no aparecen por ningún lado. El tiempo de las elecciones corre y los votos
no hacen acto de presencia.
Así marca el inicio José Saramago de su
novela Ensayo
sobre la lucidez. Una ciudad en la que las personas al final del día
deciden votar, pero no por las opciones ya establecidas. Es una expresión de
hartazgo de los ciudadanos hacia las instituciones políticas que presumen de
representarlos en el gobierno. Pero en esta historia también estas
instituciones reaccionan ante la actitud de los votantes, deciden abandonar a
la ciudad insurrecta a “su suerte”. Si no eligen gobierno, no lo tendrán.
México vive una situación parecida a
la de la ciudad descrita por Saramago. Un alto índice de abstención es la
muestra de una apatía política que cada vez se va generalizando más en un país
donde la frase estado fallido se repite comúnmente. Los ciudadanos empiezan a
buscar más opciones y las instituciones encargadas en conjunto con los partidos
políticos no las dan, quieren mantener sus privilegios y su poder. Las
candidaturas independientes parecen un oasis en el desierto representado por el
sistema partidista en México.
Saramago deja en discusión el tema de
la representación en los países democráticos ¿cómo expresa la población su
desacuerdo con los partidos y sus miembros? Se debe encontrar la forma de que
los votantes puedan mostrar su desacuerdo con los candidatos en las elecciones
y que si es así se permitan opciones como las candidaturas independientes.






0 comentarios:
Publicar un comentario