martes, 24 de abril de 2012

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Necesidad de expresión en las elecciones.

José Eduardo Lizárraga Osuna

Es el día de las votaciones y todo está listo. El aparato organizador, los partidos políticos participantes, los instrumentos necesarios; no hace falta nada. La preocupación llega cuando los votantes no aparecen por ningún lado. El tiempo de las elecciones corre y los votos no hacen acto de presencia.
Así marca el inicio José Saramago de su novela Ensayo sobre la lucidez. Una ciudad en la que las personas al final del día deciden votar, pero no por las opciones ya establecidas. Es una expresión de hartazgo de los ciudadanos hacia las instituciones políticas que presumen de representarlos en el gobierno. Pero en esta historia también estas instituciones reaccionan ante la actitud de los votantes, deciden abandonar a la ciudad insurrecta a “su suerte”. Si no eligen gobierno, no lo tendrán.

México vive una situación parecida a la de la ciudad descrita por Saramago. Un alto índice de abstención es la muestra de una apatía política que cada vez se va generalizando más en un país donde la frase estado fallido se repite comúnmente. Los ciudadanos empiezan a buscar más opciones y las instituciones encargadas en conjunto con los partidos políticos no las dan, quieren mantener sus privilegios y su poder. Las candidaturas independientes parecen un oasis en el desierto representado por el sistema partidista en México.

Saramago deja en discusión el tema de la representación en los países democráticos ¿cómo expresa la población su desacuerdo con los partidos y sus miembros? Se debe encontrar la forma de que los votantes puedan mostrar su desacuerdo con los candidatos en las elecciones y que si es así se permitan opciones como las candidaturas independientes.

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